En este corto, el padre no sabe que hacer para que sus hijos dejen de usar el móvil mientras cenan.

Todo evento social se ha visto claramente perjudicado por los teléfonos. No hay momento en el que nos reunamos, ya sea con la familia o con los amigos, en los que la gente no esté más pendiente del teléfono que del resto. Lo extraño es que miramos el teléfono para hablar con otra gente, principalmente, por lo que parece que cada vez nos gusta menos relacionarnos a la antigua usanza, o quizá haya evolucionado la manera de hacerlo, pasando a una nueva forma en la que las dos variantes se suceden de manera simultánea.

A las personas que más les choca este comportamiento es a aquellas a las que los teléfonos les han llegado un poco tarde, y si los tienen, los usan para poco más que para llamar. Por lo que no sólo no utilizan el resto de funcionalidades del teléfono sino que además no les gusta nada que los que estén a su alrededor lo hagan. En el corto “Pásame la sal”, se refleja muy bien este problema y cómo un padre cansado de que sus hijos estén enganchados al teléfono cuando están juntos, decide solucionarlo.

fuente: lavozdelmuro

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